Desde que Theresa Zabell finalizó su vida como regatista de élite ha tenido siempre en su mente devolver al mar lo que este le había aportado en sus años de vida deportiva y a sus éxitos en la competición. Como el mar ha sido siempre el medio en el que se ha desenvuelto, y debido a su preocupación por la conservación de la naturaleza, puso en marcha una fundación que tiene como objetivo fundamental la conservación del medio ambiente marino y la cultura del mar.

En la Fundación Ecomar se contribuye a la protección del medio ambiente, educando a los más jóvenes en buenas prácticas sostenibles a través del deporte, con especial incidencia en el cuidado y protección de las aguas, tanto abiertas como interiores, ya sea a través de programas propios, alianzas estratégicas o colaboraciones con terceros, mediante actuaciones eficientes y, dado el caso, innovadoras, evaluables en cuanto a los resultados y susceptibles de ser transferidas.

Con un ámbito preferente de actuación en todo el territorio español y, también, en Portugal y con una visión global y coherente.

En ECOMAR, los niños son los grandes protagonistas, representan la llave que abrirá la puerta de un futuro en el que las nuevas generaciones podrán alcanzar sus metas. Es por ello que la mayoría de nuestras acciones se centran en los más jóvenes:

ACERCAR A LOS NIÑOS AL MAR: a través de la cultura del mar, una cultura llena de valores y conceptos ecológicos. Queremos integrarles y enseñarles a conocerla, respetarla y disfrutarla de la manera más adecuada posible.

EDUCARLES EN SU CUIDADO: divulgando una conciencia de respeto por nuestro planeta a través de programas de convivencia en el deporte, que fomenten su integración en nuestra sociedad y en los hábitos de vida saludable.
Nuestro esfuerzo y nuestra ilusión se ven ampliamente recompensadas con las innumerables satisfacciones que nos aporta el saber que toda esta labor de carácter solidario se lleva a cabo en pos de la mejora de nuestro entorno natural.

El comportamiento, la integración, la actitud y sobre todo la emoción que transmiten estos niños y jóvenes cada vez que van descubriendo por ellos mismos que hay innumerables soluciones para alcanzar una convivencia en equilibrio y armonía con nuestro entorno, satisfacen los objetivos de ECOMAR, y a su vez, sirven como elemento energizante e inspirador que nos estimula a continuar con nuestra gratificante labor.

 

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